Descubra cómo el ejercicio ayuda con la enfermedad arterial periférica (EAP): mejora el flujo sanguíneo, reduce el riesgo de complicaciones y alivia los síntomas.
Si tiene EAP, o enfermedad arterial periférica, el ejercicio es uno de los mejores tratamientos que puede hacer para ayudar a aliviar sus síntomas. El ejercicio y la actividad a menudo son dolorosos para quienes tienen EAP, pero la actividad física no es la causa de su dolor. De hecho, puede ayudar a que su sangre fluya con más facilidad y a que se sienta mejor. Entonces, ¿cómo ayuda el ejercicio a la EAP?
Primero, hacer ejercicio regularmente puede ayudar a mejorar su flujo sanguíneo. Cuando hace ejercicio, su cuerpo necesita que fluya más sangre al resto del cuerpo y que se aleje del corazón. Al crear algo llamado flujo sanguíneo colateral, puede llevar más sangre a sus piernas y brazos. El flujo sanguíneo colateral es cuando su cuerpo utiliza vasos sanguíneos de respaldo más pequeños, en lugar de los vasos sanguíneos dañados, para permitir que la sangre fluya más fácilmente. Toma tiempo construir estos vasos y notar una mejoría en sus síntomas.
Adicionalmente, el ejercicio puede reducir el riesgo de padecer más enfermedades. Con EAP, los vasos sanguíneos pueden tener acumulación de placa y la sangre no puede fluir fácilmente. Las personas con EAP pueden tener presión arterial alta y colesterol alto también. Algunos de estos factores de riesgo pueden contribuir a una enfermedad cardíaca, un ataque cardíaco o incluso un derrame cerebral. Con la reducción del flujo de sangre a las piernas, puede haber complicaciones más graves, como la gangrena, que es cuando el tejido está muriendo y es posible que sea necesario amputarlo. El ejercicio puede ayudar a mejorar el flujo de sangre al área que lo necesita y a prevenir problemas como la gangrena.
Por último, puede mejorar su calidad de vida aumentando la cantidad de ejercicio que puede hacer. El ejercicio puede ayudar a desarrollar fuerza y resistencia. Al hacer ejercicio regularmente, puede aumentar lo que se llama su capacidad de ejercicio, o la cantidad que puede hacer. Es posible que pueda respirar mejor, sentirse más fuerte y padecer menos calambres. Con síntomas como calambres musculares, es posible que deba comenzar a hacer ejercicio lentamente y por periodos de tiempo más cortos. Con el tiempo, su cuerpo podrá hacer más.
El ejercicio ayuda a la EAP al mejorar el flujo sanguíneo, reducir el riesgo de enfermedades adicionales y aumentar la capacidad de ejercicio. Si tiene dificultades para entrar en una rutina de ejercicios, hable con su administrador de cuidado. Estamos aquí para ayudarle. Gracias por ver «¿Cómo ayuda el ejercicio a la EAP?». Puede encontrar más información sobre el ejercicio y la EAP en la sección de recursos de la aplicación.